miércoles, 19 de enero de 2011

Frase del mes de Enero

                                                                                 Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba



  Es imposible ser amante de la comedia y detestar a los obispos.  Además, no debería estar el padre Demetrio preocupado por la confabulación gay de la UNESCO. ¿Quién sabe? Quizá podría ser la solución a los problemas de falta de vocación de la Iglesia.

martes, 18 de enero de 2011

Ricky Gervais debería presentar los Goyas

  Maravilloso monólogo de Ricky Gervais durante la gala de los Globos de Oro (como estoy haciendo un máster de periodismo debería decir "la antesala de los Oscars" inmediatamente después si quiero llegar a ejercer algún día). Ácido, duro, hiriente, salvaje. Bien vale unas vacaciones para el próximo año por estas fechas.

  Ricky Gervais es un desconocido para el público español. No tanto para los seguidores de The Office, codirigida y coescrita por él y Stephen Merchant. Os dejo unos videos suyos de su espectáculo "Politics" y un par de curiosidades. Gervais escribió el guión de uno de los episodios de Los Simpsons y fue la voz del cómico que aparecía en el videojuego Gran Theft Auto 4.

   Si en los Goya hubiera un presentador de esta guisa los seguiría cada año. 

  Disfrutadlo.

lunes, 17 de enero de 2011

La crisis y la extraña lógica nacionalista

Mitología, s. Conjunto de creencias de un pueblo primitivo, relativas a su origen, héroes y dioses, por oposición a la historia verdadera que se inventa más tarde.

Historia, s. relato casi siempre falso de hechos casi siempre nimios producidos por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios.
                                                                                          Ambrose Bierce, El diccionario del Diablo


  Pensaba ayer en las definiciones siempre ingeniosas de Bierce en su Diccionario del Diablo tras leer el artículo "El fracaso de la izquierda en Cataluña" de Javier Cercas. En la historia como construcción social. En el pasado como fuente de legitimación del presente. En la "historia verdadera" que en este país cambia en cada nueva edición y con cada nuevo programa político. En el oximoron escondido tras el concepto de nacionalismo democrático tal y como Cercas lo ve tras la idea de izquierda nacionalista.

  El nacionalismo es uno de los grandes problemas en España. No el nacionalismo catalán. Que también. No el vasco. Que por supuesto. No el español (o castellano). Que fue y sigue siendo. Ni el andaluz de los freaks de Blas Infante ni el galleguista del benegá. El problema no es exclusivo de un determinado nacionalismo. El problema reside en la lógica misma que se ha impuesto en la vida pública. En esa lógica perversa y maniquea que pretende demostrar la falacia que se oculta tras aquellos que se definen como no nacionalistas y que obliga a elegir un bando si uno no quiere ser etiquetado como parte de "los otros". No hay más justificación para estar en contra del Estatut que el ser un franquista desatado. No hay más razones para profundizar en el modelo federal (al que aquí llamamos autonómico) que el ser un nacionalista periférico antiespañol. O estás con nosotros o contra nosotros. Y los no nacionalistas, claro está, son españolistas en el armario.

  La lógica que debería presidir la escena pública es la democrática. Cualquier otra, a pesar de definirse como "auténticamente democrática", no produce más que un continuo desgaste de las instituciones representativas del sistema. Sirva como ejemplo la perdida de credibilidad que sufrió el CSPJ durante el tiempo que tardó en fallar sobre la constitucionalidad del Estatut. Claro que en este caso influyeron muchos otros factores. En especial, el contubernio entre los poderes ejecutivo y judicial.
  Pero no pretendo decir que el nacionalismo sea el único problema en este país. Ya nos hemos acostumbrado a aceptar lógicas extrañas al buen funcionamiento de una democracia. Oimos cada día en la calle, en los medios de comunicación, hablar de la crisis esto y la crisis lo otro. Pero quizá sería más fácil aclarar los problemas si viésemos la situación actual como la suma de tres crisis distintas y no de una. Crisis interrelacionadas pero que pueden - y deben - analizarse por separado para poder encontrar soluciones coherentes. En la práctica eso significa exactamente lo contrario a la política de parches llevada a cabo por el ejecutivo de Zapatero.
  • Crisis financiera internacional: causada por determinadas políticas de desregulación, en algunos casos, y de mala (u obsoleta) regulación, en la mayoría, unidas a incentivos perversos a determinados agentes del sector financiero. La cara de esta crisis y su ejemplo más paradigmático fueron las hipotecas sub prime. Está directamente relacionada con la explosión de la burbuja inmobiliaria nacional.
  • Crisis del modelo de crecimiento español: causada por un agotamiento del exitoso modelo productivo que seguimos desde los años sesenta hasta principios de este siglo y que nos convirtió en una de las mayores economías del mundo. El ladrillo es el símbolo de dicha crisis pero no hay que olvidar factores como el turismo (o mejor dicho, el tipo de turismo que alentamos) y el carísimo modelo energético por el que apostamos.
  • Crisis política: desatada tras la explosión de la burbuja inmobiliaria pero latente desde hacía mucho tiempo. En el eje de todos los problemas que aparecen con esta crisis se encuentra el ninguneo al que se ha sometido a la Constitución del 78.  Aunque hay dos casos en los que es la propia Carta Magna la génesis de los problemas: la indefinición del modelo de Estado (cuya flexibilidad fue una virtud durante mucho tiempo) y la ley electoral. Otros ejemplos son la ruptura de los pactos de la Transición, el asentamiento de la lógica nacionalista y el poder de los partidos políticos (a saber, pepé y pesoe).
  Quiero concluir recordando que Cercas considera el nacionalismo catalán del PSC como origen de su crisis política particular y un problema para la izquierda en general para poder desarrollar un programa coherente con sus propios principios. Me gustaría añadir que el nacionalismo (ya sea en su versión españolista, catalanista, galleguista...o la que se quiera) como lógica dominante de las estructuras democráticas es en sí misma cancerígena para el propio sistema y que, por lo tanto, discutir cuál de ellos es mejor o peor y en qué se diferencian unos de otros solo nos alejan de la cuestión principal: en qué se parecen y cómo esas semenjanzas ayudan a echar más mierda aún a la crisis política. Crisis que espero no tengamos que adjetivar como sempiterna. Crisis que, como dicen los católicos de Dios, es una y trina.
 

Sigue abierto el plazo para pedir el ICO Renta Universidad

  Para aquellos de vosotros que no lo sepais, el Instituto de Crédito Oficial abrió el pasado Diciembre el plazo para solicitar la Renta-Universidad. El ICO Renta-Universidad es un préstamo sobre el honor (es decir, se basa en la palabra del solicitante y no se le pide aval alguno) que se concede a los estudiantes de grado, máster o doctorado para que puedan seguir sus estudios en cualquiera de la universidades del espacio de educación superior europeo, de Estados Unidos o Canadá.
  Este año se había retrasado la aprobación del programa debido a los ajustes presupuestarios a causa de la sempiterna crisis. Por lo menos, la dotación ha sido superior a la del curso anterior pasando de 75 a 100 millones de euros. 
  Espero que os sirva de alguna ayuda esta información para quienes la desconocían.

miércoles, 12 de enero de 2011

“AIR FLAMENCO” EN EL MUÑOZ SECA

  Desde principios de septiembre se puede asistir en el teatro Muñoz Seca a “España baila flamenco”, espectáculo de baile español montado por la compañía Ballet Flamenco de Madrid. Una veintena de artistas dirigidos por Luciano Ruiz bailan en doble sesión de martes a sábado siguiendo las instrucciones coreográficas de Sara Lezana, experta bailaora que probó suerte en el cine de los años sesenta (sorprendió en "Los tarantos" de Rovira Beleta y llegó a ser dirigida por Fernando Fernán Gómez en “El extraño viaje”) y en la época del destape.
  Se podía leer en el número de diciembre de la revista de información teatral Programate - donde el Ballet Flamenco fue portada – que el espectáculo nacía de “la necesidad de romper el tópico que establece que el baile español es simplemente baile flamenco” y así cumplen ellos con su función divulgativa mostrando algunos bailes regionales como la jota aragonesa. Siempre con una ejecución técnica brillante. El problema radica en que, si esa era su intención, el nombre quizá no haya sido escogido acertadamente. Porque, si España baila flamenco, debería bailar flamenco. Si baila español, entonces que lo baile. Pero el flamenco de la compañía, si bien es notable en cuestiones técnicas, está vacío de sentimiento, de garra, de pasión.
  A los bailarines (que no bailaores) les sucede lo mismo que a los participantes de los concursos de Air guitar. Los concursos son tan simples como estrambóticos: gana el que mejor finja que toca la guitarra sin tener ninguna entre las manos. Es la institucionalización de esa ridiculez que hemos hecho todos alguna vez en los bares cuando sonaba algo de buen rock. Incluso algunos se han profesionalizado viajando por todo Estados Unidos y cobrando entrada para que el público les viese tocar la guitarra (de aire).
  Eso es exactamente lo que le pasa al Ballet Flamenco de Madrid y su “Air Flamenco”: merece la pena pagar por ver como esos maravillosos bailarines fingen que saben bailar flamenco. Pero no esperen ver sentimiento por ninguna parte.